"Una foto me inspiró a ser astronauta": quién es Christina Koch, la primera mujer que viaja a la Luna
La exploradora, ingeniera y astronauta desde 2013 es una de los cuatro tripulantes en el primer viaje a la órbita lunar en medio siglo.
En 1968, Bill Anders, miembro de la tripulación de la misión Apolo 8, tomó una fotografía de la Tierra que hizo historia, marcó la vida de muchos e inspiró a toda una generación.
Christina Koch nació 11 años después de aquel momento y de niña tenía un póster de "Earthrise" o "Salida de la Tierra", la famosa foto tomada desde la órbita lunar en la que aparece la Tierra parcialmente en la sombra y la superficie lunar en un primer plano.
Recuerda aquel momento en que la vio por primera vez. Fue entonces que decidió que se convertiría en astronauta.
No sólo cumplió esa gran meta, sino que el miércoles 1 de abril se convirtió en la primera mujer en viajar a la Luna a bordo de la misión Artemis II de la NASA.
Va con otros tres astronautas, entre los que se encuentran el comandante de la misión, Reid Wiseman, el canadiense Jeremy Hansen y Victor J Glover, el primer hombre negro en viajar a la Luna.
Está previsto que la misión llevará a la tripulación más lejos de la Tierra que ningún ser humano en la historia, alcanzando unos 400.000 km en su punto más alejado.
Koch ha descrito su participación en Artemis II como "un increíble privilegio y responsabilidad", y que se sentía "muy agradecida con quienes allanaron el camino" que condujo al histórico viaje.
Para ella, el vuelo de la misión Artemis II es literalmente un sueño hecho realidad pues, al igual que el Apolo 8 que la cautivó en su niñez, volará alrededor de la Luna a preparar el terreno para una misión posterior que alunice, y en algún momento establecer una presencia lunar.
En una entrevista con la NASA afirmó que espera que su misión le permita a una nueva generación tener una experiencia similar a la que vivió ella y hacer del mundo un lugar más optimista, como hizo la misión Apolo 8 en 1968.
"El hecho de que hubiera un ser humano detrás del lente hizo que la imagen fuera mucho más profunda y cambió la forma en que pensábamos sobre nuestro propio planeta", apuntó.
"La Luna no es solo un símbolo para reflexionar sobre nuestro lugar en el universo; es un faro para la ciencia y para comprender de dónde venimos".
La misión Artemis II de la NASA marca un momento histórico con el regreso de una tripulación a la órbita de la Luna, algo que no ocurría desde hace más de 50 años.
El comandante de la misión, Reid Wiseman, señaló en una rueda de prensa que planean sobrevolar grandes áreas de la Luna nunca antes vistas y lo harán a bordo de su nave espacial Orión, a la que el equipo de astronautas eligieron llamar Integrity (integridad).
"El nombre Integrity encarna los fundamentos de la confianza, el respeto, la franqueza y la humildad de toda la tripulación y de los numerosos ingenieros, técnicos, científicos, planificadores y soñadores necesarios para el éxito de la misión", explicaron en un comunicado.
Batidora de récords
Christina Koch nació en la ciudad de Grand Rapids, en el estado de Michigan, y se crió en Jacksonville, Carolina del Norte.
En su biografía en el sitio web de la NASA cuenta que los veranos que solía pasar desde pequeña en su granja familiar en Michigan le inculcaron la pasión por el trabajo duro y los desafíos.
Lo que siempre la impulsó, señaló en un vídeo de la NASA de 2020, eran "cosas que me hacían sentir pequeña, cosas que me hacían reflexionar sobre el tamaño del universo, mi lugar en él y todo lo que había ahí fuera por explorar".
Tras obtener títulos en Física e Ingeniería Eléctrica, Koch trabajó como investigadora asociada en el Programa Antártico de Estados Unidos y como ingeniera eléctrica en el Departamento Espacial del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, entre otros cargos.
Su carrera como astronauta comenzó en 2013, en una promoción que contaba con el mayor número de candidatas jamás seleccionadas en el programa de la NASA -3 mujeres, 4 hombres-, y que también incluyó al piloto de Artemis II, Victor Glover.
En octubre de 2019, realizó, junto con Jessica Meir, la primera caminata espacial exclusivamente femenina.
Los astronautas abandonaron la Estación Espacial Internacional (EEI) y pasaron 7 horas fuera de la ISS reemplazando una unidad de control de energía averiada.
Recordando el histórico suceso con Meir, Koch le dijo a NBC News: "Cuando recibimos la autorización para salir de la esclusa de aire, y finalmente salimos, estábamos agarradas a una barandilla y nuestras miradas se cruzaron".
"Sabíamos lo especial que era ese momento y nunca lo olvidaré".
Durante esa misión, realizó otras 5 caminatas espaciales (actividades extravehiculares), con un total de 42 horas y 15 minutos en el vacío del espacio.
A su regreso, a principios de 2020, hizo historia al completar el vuelo espacial más largo realizado por una mujer, tras pasar 328 días consecutivos en la EEI.
Además de los conocimientos logrados tras completar más de 200 investigaciones, Koch trajo consigo datos importantes en su cuerpo, como resaltó el científico de la NASA Bryan Dansberry.
"Mientras esperamos ir a la Luna... y eventualmente a Marte, realmente tenemos que comprender los impactos [de pasar tiempo en el espacio] en el cuerpo humano", explicó Dansberry.
Koch completó 5.248 órbitas alrededor de la Tierra y recorrió 223 millones de kilómetros, lo que equivale a 291 viajes de ida y vuelta a la Luna desde la Tierra.
"Estoy muy abrumada y feliz en este momento", les dijo a los periodistas tras completar la hazaña, aun sentada afuera de la cápsula, poco después de que aterrizara en una superficie nevada en Kazajstán.
Más tarde señaló que quería inspirar a la próxima generación de exploradores espaciales.
"Para mí, era importante ver personas en las que podía reflejarme en mi infancia, cuando imaginaba qué podía hacer con mi vida y cuáles serían mis sueños. Ser posiblemente una fuente de inspiración para alguien más es un verdadero honor".
"¿Estamos solos?"
Preparándose para la misión de Artemis II, Koch recopiló notas escritas a mano de personas cercanas para llevárselas consigo y tenerlas como una "conexión táctil" con sus seres queridos en la Tierra.
Con su marido, relató, el viaje fue tema de conversación constante, con él queriendo saber "cuáles son los hitos más importantes, cuáles son las partes arriesgadas, cuándo puede respirar tranquilo y cuándo necesita estar pegado al televisor".
Pero también han hablado de cosas más prácticas, como del hecho de que Artemis no será como su misión en la EEI: no habrá llamadas informales desde la órbita ni la posibilidad de preguntarle rápidamente dónde está algo en un armario.
"No va a poder llamarme para preguntarme dónde está algo en la casa", contó riendo. "Va a tener que encontrarlo por su cuenta".
El rol de Koch en Artemis II es el de especialista de misión, lo que significa que es una de las responsables de llevar a cabo las tareas técnicas y científicas a bordo, como operar sistemas de la nave, supervisar experimentos y asegurarse de que todo funcione correctamente durante el vuelo.
En su caso, este papel encaja perfectamente con su trayectoria: es ingeniera eléctrica y física, ha trabajado con instrumentación científica y ya fue ingeniera de vuelo en la EEI, un rol también centrado en la operación técnica de la misión.
Koch detalló que el grupo tendrá la posibilidad de estudiar la superficie lunar con gran detalle durante tres horas.
"Lo creas o no, los ojos humanos son unos de los mejores instrumentos científicos que tenemos", aseguró.
Koch añadió que los geólogos de la NASA están entusiasmados por el hecho de que la Luna será observada directamente por los cuatro astronautas.
"Nos hemos estado entrenando para convertir esa observación en respuestas a algunas de las preguntas más importantes de nuestros tiempos, como: '¿Estamos solos?'", prosigue.
"Podremos responderla en el futuro viajando a Marte, pero esta misión puede ser el primer paso para que la humanidad encuentre esa respuesta".

