Por Juan José Herrera 15 de febrero de 2026, 8:00 AM

José María Villalta regresará el próximo 1.° de mayo a la Asamblea Legislativa por tercera vez en su carrera política. 

Lo novedoso, como él mismo reconoce, es que no estará solo, pues por primera vez el abogado de 48 tendrá compañeros de bancada. 

Eso y el histórico rol que el Frente Amplio deberá cumplir como una fracción de oposición en un Congreso mayoritariamente oficialista, es parte de lo que conversamos con el diputado de mayor experiencia en la futura Asamblea. 

Aquí, la entrevista completa:

¿Cómo vive estas semanas previas a ese nuevo regreso a la Asamblea Legislativa?

Con mucha ilusión. Muy agradecido con el pueblo de Costa Rica por haberme dado esa confianza nuevamente de representarle en la Asamblea; y bueno, preparando todo, preparándome en lo personal, tratando de cerrar un poco los proyectos en los que he estado trabajando en estos meses.

Lo nuevo es que ahora vamos a tener una fracción legislativa del Frente Amplio más grande, entonces he estado reuniéndome con los compañeros y compañeras recién electos para tratar de armar un equipo.

Ya nos conocíamos la mayoría, pero ahora tenemos que amalgamar y cohesionar un equipo todavía mucho más sólido. La fracción anterior, la que está ahorita del Frente Amplio, nos deja un listón muy elevado, porque han hecho un muy buen trabajo y se han mantenido unidos, ha sido la única que se ha mantenido unida, cohesionada en la Asamblea actual; entonces, queremos honrar ese legado y tratar de superarlo, si se puede.

¿Ha pensado en cómo será eso, ser parte de una fracción y que usted no sea el único representante de la bancada?

Eso la verdad es que me llena de ilusión, probablemente es lo más novedoso y lo que más me ilusiona del nuevo proceso. En los dos periodos anteriores en que fui diputado me tocó ser diputado unipersonal, y aunque logramos sacar la tarea, logramos destacar, logramos aprobar proyectos importantes y que el partido creciera y que la ciudadanía valorara ese trabajo, es un proceso muy desgastante.

Entonces yo tenía que andar como abejón de mayo brincando de una comisión a otra por toda la Asamblea Legislativa, estar en todas las comisiones, todos los temas...

A veces la gente sentía que no le dábamos la atención porque teníamos que repartirnos para andar por todo el país, entonces una semana había que estar en Guanacaste y la otra del otro lado del país en Limón, atender problemas de San José, de Alajuela, de Heredia, Cartago y obviamente este es materialmente imposible, muy desgastante, y yo veía otras fracciones más grandes que tenían como diputados que no salían de uno o dos cantones y los veía con cierta envidia porque era mucho desgaste, aunque también me permitió obviamente tener una visión de diputado nacional.

Si tengo que escoger me quedo con el escenario actual donde vamos a ser siete diputados y diputadas en la fracción y eso nos va a permitir tener más capacidad de trabajo, si logramos armar un buen equipo.

Y le evita leer cientos de expedientes...

Sí, bueno, eso es un alivio. Obviamente, uno cuando los proyectos se van a ver en el Plenario tiene que tener una idea de qué van, tiene que darle por lo menos una leída rápida; pero sí, sobre todo el trabajo de las comisiones, que pueden ser muy especializadas y entonces el diputado unipersonal, si quiere hacer un buen trabajo, tiene que saber de todo, tiene que ser como un todólogo, estar metido en todo.

A veces tenía que ir a una comisión y escaparme para ir a defender unas mociones en otra comisión que estaba del otro lado del edificio, entonces andaba corriendo por los pasillos.

Y también estaba en todas, recuerdo verlo incluso en la Comisión de la Mujer, que no es algo común para un diputado.

Sí, sí. La verdad es que esa fue una experiencia muy bonita y aprendí mucho y ojalá que más diputados se den la oportunidad de conocer el trabajo de la Comisión de la Mujer, que es muy necesario para generar más sensibilidad.

Pero sí, a veces me invitaban y a veces yo me invitaba, porque si en una comisión donde no me habían puesto se estaba viendo un tema que nos interesaba, si yo no iba, no iba a quedar plasmada la voz de mi fracción, entonces a veces tenía que desdoblarme. Lo veo ahora en retrospectiva, uno ve diputados actuales de otros partidos que se quejan de que es mucho trabajo. Yo pregunto cuántas comisiones están, ¿dos, tres?

Y la verdad es que no sé cómo hacía, era más joven también, cómo hacía para multiplicarme de esa forma y estar en todas las comisiones.

@teleticacom José María Villalta sobre posibilidad de que Chaves sea ministro: "Podría ser que no dure ni horas". El diputado electo del Frente Amplio aseguró que la posibilidad de que el actual mandatario sea parte del futuro gabinete sería "desastrosa" para el país. Mirá la #entrevista ♬ sonido original - Teletica.com

¿Por qué regresar, una vez más, a un espacio que pareciera frustrarlo tanto?

Bueno, es que uno siempre quiere convencer a los adversarios y de verdad hacía el esfuerzo. Uno parte de la buena fe de las personas y de que están abiertas a ser convencidas.

A mí a veces me pasaba que estaba defendiendo una cosa y algún diputado o diputada decía: “Ah, mira, tiene un punto, está interesante, vamos a valorarlo”, y a veces lograba convencerlos; pero a veces cuando uno veía que eran posiciones muy cerradas, pues sí, uno se frustraba.

Cuando uno está por defender ideas, por defender principios, por defender derechos, por lograr construir un mundo mejor, hay que hacer ese esfuerzo. Ese es el esfuerzo del Parlamento.

Es desgastante, pero lo que más me frustraba no era tanto que votaran en contra de lo que yo defendía, eso es lo normal en un parlamento democrático, que haya disensos, lo que me frustraba muchas veces eran las motivaciones: A veces uno se topaba diputados que no hacían el trabajo de leer los expedientes y simplemente votaban como robots, según la línea que les tiraban. Eso era frustrante.

A veces diputados te decían: “Sí, tenés razón, pero no puedo votar distinto a la línea, a lo que dice mi jefe de fracción”. Eso era frustrante.

Y lo más frustrante era cuando estaban por otros intereses, cuando uno se daba cuenta que había algún diputado que lo que estaba era defendiendo un negocio particular, un interés personalísimo y no pensando en el bien común. Eso también era muy frustrante.

Digamos que son esos vicios lo que realmente enoja de la Asamblea, pero si uno no va a dar la pelea puede ser peor todavía, si uno deja el terreno libre para que quienes ven la política así hagan lo que les dé la gana, estaríamos mucho peor: diputados que por ejemplo responden al interés de sus financistas, entonces de alguna manera le presentan al pueblo que van a defender tales y tales principios y tales intereses pero uno se daba cuenta que eran intereses más pequeños y mezquinos que el interés común. Eso es frustrante.

Pero bueno, también hay historias de éxito, como dicen ahora, historias positivas donde uno lograba hacer pequeñas alianzas, pequeñas sociedades con diputados de otras fracciones y se lograban armar mayorías distintas y eso era un reto bonito también.


¿Y ya pensó cómo va a ser esa futura Asamblea con un bloque oficialista mayoritario que, además, uno presume será antagonista del Frente Amplio en muchos temas?

La próxima Asamblea va a ser muy parecida a las últimas del bipartidismo, donde había un partido mayoritario, el partido de Gobierno, que tenía mayoría para aprobar algunas cosas, pero no suficiente para hacer lo que le diera la gana.

Ahora bien, está por verse qué tan cohesionado va a estar ese partido de Gobierno. Viendo a la gente que está ahí, yo veo que es como una amalgama o un rejuntado de distintas fuerzas, sí con impronta conservadora, pero también con orígenes muy distintos.

Lo que hizo el partido chavista es absorber a las otras fuerzas de los partidos de derecha o conservadores... ¿Por qué desapareció el partido de Fabricio? (Alvarado, Nueva República). No es que desaparecieron los diputados evangélicos, sino que fueron absorbidos por Pueblo Soberano; lo mismo le pasó a la Unidad (PUSC), a una parte del PLP… Entonces lo que vemos es que hay un partido que en el fondo tiene como varios partidos adentro y está por verse cómo van a funcionar, si van a funcionar como un bloque homogéneo o se van a empezar a dar algunos matices; y bueno, parte del trabajo en la Asamblea es eso, uno dialoga con las fuerzas políticas pero también tiene que conocer a las personas, porque de pronto uno puede encontrar afinidades con personas de un partido con el que tal vez uno no comparte ideales, pero tiene afinidades por un tema personal o por un tema de la realidad, de la historia de vida de esa persona, entonces de pronto se pueden empezar a generar sensibilidades distintas y se pueden empezar a mover esas mayorías o conformarse mayorías distintas, de eso se trata al final de cuentas el trabajo político: conformar mayorías que puedan impulsar cambios por el bien común.

Decía don Álvaro Ramos hace unos días que él también cree que la primera fracción que podría resquebrajarse es la oficialista, antes que el PLN. ¿Usted cree lo mismo con el caso del Frente Amplio?

Estoy convencido de que nos vamos a mantener, estoy convencido de que si alguna fracción de oposición se parte, se rompe y se pasa de bando, no va a ser nadie del Frente Amplio. ¿Y por qué estoy convencido? Bueno, por la calidad de gente que llevamos, en primer lugar, a algunos los conozco desde hace muchos años otros son figuras más jóvenes, pero todos tienen una particularidad y es que se han formado políticamente en el Frente Amplio y eso es un poco una de las enseñanzas que nos dejó la experiencia de 2014-2018, donde nuestra fracción tuvo altibajos, no lo hizo bien, y la ciudadanía en el 2018 nos castigó y nos redujo de nueve a un diputado porque consideró que no habíamos hecho un buen trabajo.

Nosotros nos dedicamos a aprender de esa experiencia y llegamos a la conclusión de que las candidaturas a diputaciones tenían que tener un trabajo previo de formación política, que no es llevarlos a una escuelita dos semanas antes de asumir el cargo, es que tienen que tener como una mayor trayectoria, trayectoria que se ve en la práctica, en las luchas que dan, en su participación en el partido y por eso es que hemos logrado incluso llevar diputaciones muy jóvenes, que le terminan dando cátedra de coherencia a otros que peinan canas.

Entonces creo que hemos hecho ese trabajo y creo que la nueva fracción también lo va a demostrar. Llevamos una amalgama interesante de algunos diputados y diputadas con mucha experiencia, pero también gente muy joven; tenemos a la diputada más joven de toda la Asamblea Legislativa y creo que van a dar de qué hablar y que van a demostrar que lo de la fracción actual no fue un accidente, no fue flor de un día. 

Efectivamente, su fracción es la única que crece de las seis que están actualmente en el Congreso y pareciera que el electorado les reconoce la labor legislativa, ¿por qué es que cuesta tanto que les reconozca o que les apoye en la presidencia?

Eso es un tema interesante. La elección presidencial tiene que ver mucho con el contexto específico en el que se da, donde prima mucho la lógica del voto útil; la gente ya no vota tanto por partidos, sino cada vez menos. Liberación (Nacional) me parece que mantiene un apoyo porque todavía tiene gente que mantiene esa lealtad partidaria, pero cada vez menos.

Entonces, en cada elección la ciudadanía busca cuál es el candidato que más le gusta, pero no solo eso, sino cuál es el candidato que, si yo no quiero que quede otro, cuál es el candidato que le puede ganar a ese otro. En esta elección mucha gente terminó simpatizando con Ariel. Me parece que Ariel Robles hizo un trabajo excelente, se dio a conocer, convenció a mucha gente que no lo consideraba seriamente y mucha gente dijo: "No, sí tiene con qué", pero al final un sector importante de la población consideró que el voto útil tenía que ser para Álvaro Ramos, entonces me parece que pesa un poco eso.

Cada elección depende mucho de cómo se configura el voto útil, que otras candidaturas están, que otras figuras están, porque el apoyo es menos partidario y más por la persona.

¿Y qué tiene que hacer el Frente Amplio para convertirse en ese voto útil?

Creo que es un proceso acumulativo más largo, uno desearía que sea ya en esta elección, pero bueno, lo que nos enseña la historia, lo que nos enseña la realidad de nuestro país es que probablemente para el Frente Amplio será un proceso más largo.

Lo que tiene que hacer es seguir demostrando que es un partido coherente, sólido y que cada vez tiene más figuras para gobernar, lo que nos decían al comienzo era que éramos solo una o dos personas y que no teníamos equipo; bueno, estamos demostrando que tenemos equipo, que tenemos otras figuras que pueden ser presidenciables, que tenemos otras figuras que pueden ocupar cargos de mucha importancia.

Decían también que alguna gente nos tenía miedo por nuestras posturas políticas; bueno, también hemos demostrado con hechos que el Frente Amplio es un partido que cree y defiende la democracia de nuestro país y que nuestras luchas por la justicia social se dan en ese marco de respeto profundo por la democracia.

Me parece que más bien en la última Asamblea eso ha quedado evidenciado cuando otras fuerzas que decían ser muy democráticas terminaron cediendo ante las ínfulas autoritarias del Gobierno actual y fue la fracción del Frente Amplio la que sacó la cara defendiendo la democracia. También eso me parece que va abonando el terreno para disipar esas dudas que puede haber tenido la ciudadanía y me parece que va a ser un proceso en el cual, si seguimos haciendo las cosas bien, llegará en algún momento la posibilidad de que podamos ser Gobierno.

¿Ya discutieron qué papel va a tener don Ariel en el partido o la futura fracción?

Sí, hemos tomado la decisión de que efectivamente Ariel tiene que estar cerca, mantenerse vigente. Todavía no hemos definido exactamente de qué forma y eso también depende de él. Le hemos querido dar un chance para que se oxigene un poquito, respire un poquito, descanse un poquito, pero sin duda es una conversación que tenemos en los próximos días.

Yo no me imagino la nueva fracción legislativa sin contar con el liderazgo de Ariel muy cerca de nosotros, porque a final de cuentas es gracias al trabajo que él hizo que hoy tenemos este crecimiento que hemos logrado tener. Entonces también son aprendizajes de historias pasadas donde tal vez no supimos bien cómo manejar esta situación.

Creo que hoy es claro que Ariel tiene que estar ahí presente.

¿Pero ya pensaron en cuál debe ser ese rol?

Estamos valorando todas esas opciones, como parte de la estructura partidaria que al mismo tiempo pueda acompañar muy de cerca la fracción legislativa, pero todavía no hemos definido. Hay como varias opciones sobre la mesa, pero todavía no la hemos definido; primero tenemos que conversarla con Ariel antes de hacerlas públicas.

Ustedes nunca han tenido mayor interés en el directorio o en negociar esos puestos, pero, ¿les preocupa, como fracción de oposición, que un directorio completamente oficialista pueda también ejercer presiones en temas administrativos?

Bueno, en el caso del Frente Amplio estamos requete acostumbrados a tener un directorio en contra y no es que hemos rechazado las negociaciones, en algunos casos hemos entrado en negociaciones sin ocupar puestos porque siempre priorizamos las agendas, nos interesa más que tener ahí una figura que pueda decir en su currículum “yo estuve prosecretario de la Asamblea Legislativa”, lo que a nadie le importa, solo a esa persona para sus atestados, más que eso nos interesa la agenda bueno, qué proyectos de ley se van a impulsar, qué derechos vamos a ampliar, qué poblaciones vamos a defender, cómo hacemos para arreglar la Salud, la Educación, la Seguridad; bueno, ese tipo de cosas.

Sí hemos estado en algunas negociaciones de directorios de oposición cuando se ponen por delante las agendas, en este caso esa posibilidad es remota, casi imposible, puede existir alguna negociación de la oposición, pero será algo testimonial, porque no existen los votos para estar en el directorio y nosotros estamos acostumbrados a eso, entonces creo que más bien otras fracciones como Liberación, que están acostumbrados a tener esa pequeña parcela de poder, de poder incidir en nombramientos en la Asamblea poder jalarse un funcionario y traerlo para acá, que les den permisos aunque no deberían darle los permisos porque el directorio es amigo, ese tipo de cosas que nosotros nunca hemos tenido, puede ser que a esas fracciones que han estado acostumbradas, esa lógica les cueste más. En nuestro caso vamos acostumbrados a hacer un trabajo legislativo donde sabemos de que pueden estar esas zancadillas, de que no vamos a tener un control en las comisiones y vamos a tener que redoblar el trabajo para equilibrar esa cancha siempre con un conocimiento muy profundo del reglamento, de la legalidad, por si se dan como actos de arbitrariedad o de abuso de poder.

Hay como mucho temor en la Asamblea sobre cómo va a reaccionar, por ejemplo, un directorio controlado solo por Pueblo Soberano, si van a empezar con persecución, revanchismo... Bueno, nosotros estamos acostumbrados a vivir en ese ecosistema y a utilizar inteligentemente las armas que nos da el Estado de derecho para defender los derechos cuando se dan abusos de poder y lo haremos en este caso. Ojalá que el Gobierno no se vaya por esa vía y ojalá que logren pasar la página de la campaña electoral.

Este Gobierno actual es uno que pasó cuatro años en campaña electoral, logró mantener su popularidad aunque muchos problemas del país están peor que hace cuatro años. Ojalá que el nuevo Gobierno de doña Laura (Fernández) no siga por esa senda. Lo que sí tiene de bueno de que ellos controlen el directorio legislativo es que ya no van a tener la excusa de decir que no pueden hacer nada en la Asamblea porque el directorio lo controla Liberación, que era lo que pasaba: ellos le atribuían la inoperancia del Gobierno actual para dialogar con la Asamblea a que ahí estaba Rodrigo Arias en la presidencia legislativa. Ya no van a tener esa excusa y van a tener que poner a alguien de su propio partido, porque ese fue el mandato de la ciudadanía, y ahora sí, venga siéntese a negociar, propongan cosas que tengan sentido, propongan proyectos de ley que no se caigan a pedazos en la Sala Constitucional.

Creo que eso es bueno porque algo que ha caracterizado a este Gobierno es utilizar la excusa de echarle la culpa a las otras fuerzas y a los otros poderes del Estado para encubrir su propia inoperancia. Bueno, creo que ahora, si van a seguir por esa vía, les va a quedar mucho más difícil.

¿Y si esos puentes tiene que tenderlos precisamente el que los quemó en esta administración, que es la posibilidad de la que habla doña Laura Fernández de nombrar a Rodrigo Chaves como ministro de la Presidencia?

Yo eso tengo que verlo, ahí aplico ver para creer, sinceramente. Si doña Laura nombra a Rodrigo Chaves de ministro de la Presidencia no creo que dure muchos días ese ejercicio de ese cargo, podría ser algo bien desastroso, no se lo deseo al país sinceramente.

Podría ser que no dure ni horas, porque ¿qué es lo que pasa? Rodrigo Chaves es alguien que es incapaz de aceptar errores propios y es incapaz de respetar a las mujeres, entonces yo no veo a Rodrigo Chaves respetando la autoridad o sometiéndose a la autoridad de doña Laura (Fernández), entonces probablemente lo que tendríamos es un Ministerio de la Presidencia que constantemente hace desplantes y desconoce la autoridad de la Presidencia y, obviamente, eso está destinado al fracaso, ustedes lo saben.

Si de pronto hay una jefatura a la que sus subalternos no la respetan y constantemente están haciendo lo que les da la gana, la empresa, el negocio, la institución, lo que sea, el grupo humano que sea, está destinado a vivir en un caos y la verdad es que ese caos yo no se lo deseo a Costa Rica, así que ojalá que en el camino se den cuenta de algo que yo creo que es obvio, no creo estar diciendo nada que ellos no sepan, en el fondo ellos saben que eso es así; y bueno, ojalá que que no lo hagan porque si lo hacen probablemente va a tener los días contados desde el comienzo, va a ser crónica de un desastre enunciado.

¿Ya tuvieron oportunidad de acercarse a la bancada oficialista y también al resto de las fracciones de oposición?

A lo interno estamos en este momento priorizando la cohesión de la nueva fracción, preparándonos para ese trabajo. Ya hemos tenido algunas conversaciones con algunos diputados, todavía nada formal, sino algunos diputados electos que nuestras diputaciones conocen.

Al oficialismo le estamos dando un poco de tiempo a que bajen las aguas electorales y a ver si es posible que se dé ese cambio de chip, cambiar ese chip de campaña política para que entiendan que ya no están en campaña, que ahora van a gobernar y entonces tienen que gobernar para todos los costarricenses, no solo los que les votaron, pero sí estamos en la total disposición de hablar con la fracción oficialista.

Y bueno, a las demás fracciones de oposición ya les enviamos un mensaje, un llamado a firmar un pacto por la democracia, un pacto donde bueno todavía tenemos que conversar más sobre otro tipo de proyectos, propuestas, pero por lo menos ponernos de acuerdo en ciertas cosas básicas, en funcionar como un bloque que rechace cualquier intento de manosear la Constitución Política, cualquier intento de suspender derechos y garantías de la ciudadanía, cualquier intento de recortar libertades ciudadanas, de promover un Gobierno más autoritario, concentrar poder en el Ejecutivo, afectar la independencia de poderes; y bueno, estamos esperando la respuesta de las otras fracciones.

Algunas han dicho que ese pacto se queda corto, que ellos quieren algo más amplio, yo pienso que el que mucho abarca poco aprieta, habría que empezar por ahí; pero bueno, si quieren proponer un pacto más amplio estamos abiertos, propónganlo, díganos qué le quitamos, qué le agregamos al documento o cuáles son las propuestas para ampliar ese pacto. Creo que la ciudadanía sí demanda que las fuerzas de oposición nos mantengamos cohesionadas en esos principios básicos, a partir de ahí, obviamente va a haber diferencias, va a haber temas en los que cada fracción tendrá su posición, pero por lo menos creo que el mensaje del 1 de febrero fue muy claro en que las fuerzas de oposición ejerciéramos una defensa firme de las libertades ciudadanas y de nuestra democracia.

¿Y en ese mandato de defensa están dispuestos a negociar y a bajar esa guardia histórica para acercarse a partidos como el PLN, el PUSC o ahora el CAC?

Estamos totalmente dispuestos, claro que sí, pero yo ahí haría el matiz de que esto no es nuevo, en distintos momentos hemos logrado sumar voluntades Yyconstruir acuerdos con esos partidos. Ahora hablábamos de mi experiencia como diputado unipersonal, la fracción del Frente Amplio en esos periodos logró la aprobación de muchas leyes y no leyes “chayote” como le dicen en la Asamblea, leyes importantes para la ciudadanía y lo logramos dialogando con Liberación y con la Unidad que han sido las fuerzas dominantes en el Parlamento, y con el PAC también.

Tal vez ahora lo que ha pasado es que quedan como heridas de lo que ocurrió durante el gobierno de Carlos Alvarado donde esos partidos, Liberación, la Unidad y el PAC se aliaron para impulsar leyes que golpearon muchísimo a la ciudadanía y que en nuestra opinión son el caldo de cultivo de lo que tenemos ahora: cómo se aprobó ese plan fiscal sin diálogo la inversión social, después la ley antihuelgas que limitó el derecho o la posibilidad de que la ciudadanía se movilice y proteste contra un Gobierno que violenta sus derechos, entonces pues sí surgieron discrepancias importantes en ese periodo con esos partidos y creo que esos partidos no han terminado de hacer autocrítica, les ha costado mucho, creo que don Álvaro (Ramos) lo ha hecho más y eso es esperanzador, pero me parece que al PAC le falta, a ellos pues les ha costado digamos esa posibilidad de tener una mayor autocrítica, de lo que pasó en el gobierno de Carlos Alvarado y pues por eso es que a veces nosotros tenemos que señalar que hay diferencias.

Sin embargo, cuando se trata de defender la democracia o los derechos ciudadanos esas diferencias quedan en un segundo plano y ahí creemos que hay que que hay que cerrar filas, que hay que unir fuerzas, así que estamos en la mayor disposición.

Yo creo que parte de lo que puede contribuir a ese diálogo sincero es que seamos totalmente francos diciendo también en qué no estamos de acuerdo. Mi experiencia es que cuando uno trata de barrer debajo de la alfombra y hacer como que aquí no ha pasado nada, somos todos amiguitos, igualiticos, lo que estamos haciendo más bien es generando una hipocresía que no permite que se digan las cosas y que no permite que se pueda construir algo nuevo, así que creo que hay posibilidades buenas para lograrlo.

Hablando de autocrítica. ¿Ustedes ya hicieron ese ejercicio para entender por qué el Frente Amplio no logra permear fuera del GAM y tiene tan poco apoyo ahí?

Sí, es una de nuestras grandes tareas y yo quiero decir aquí incluso, como parte de esa autocrítica, que no siempre fue así. El Frente Amplio nació dando luchas, defendiendo los derechos de esas poblaciones, de los pescadores artesanales, de la gente de las costas a las que la están desalojando, de las familias campesinas que están perdiendo la tierra, de los pueblos indígenas, de las poblaciones rurales y costeras marginadas y olvidadas por el Gobierno central y nuestras principales luchas han sido en esa dirección.

Ese fue el trabajo que hicimos cuando fui diputado la primera vez y bueno eso llevó a que en el 2014 tuviéramos una votación muy alta, incluso ganamos varios cantones de las zonas costeras, pero después ese trabajo se debilitó, se perdió y algunos de los diputados que elegimos incluso le fallaron a esas poblaciones y esa es una de las de las mayores heridas o de los mayores dolores que yo me llevo de mi vida política, no haber podido dar continuidad a ese a ese trabajo que generó ese apoyo que tuvimos que tuvimos en las poblaciones costeras, de manera que no es solo conquistarlo, es recuperarlo; y bueno, esas poblaciones que se sintieron desencantadas, traicionadas por los partidos a los que le habían votado antes, pues han optado un poco también en ese contexto de desesperación, de enojo ante el abandono sistemático del Estado y de las instituciones en general, pues han optado por apoyar a estos otros partidos.

Creo que tenemos un reto inmenso, se trata de reconocer esto, seguir acompañando las luchas porque no es que hemos desaparecido de esas regiones, seguimos presentes, pero va a haber que estar presentes con mucha más fuerza y ahora que tenemos más diputados yo esperaría que nuestros siete diputados y diputadas nos multipliquemos para ser también diputados de Limón, de Guanacaste, de Puntarenas y seguir acompañando a esas poblaciones, seguir teniendo presencia local, tenemos tenemos un problema grave porque muchos de esos pueblos, el Estado costarricense está ausente, el Estado costarricense ha dejado un vacío que está que está siendo llenado por otros poderes fácticos y obviamente si esas poblaciones están abandonadas por las instituciones, si las instituciones no les resuelven, si ni siquiera existen ahí las instituciones, qué interés puede haber en defender esas instituciones.

Pasa lo mismo con la democracia: si la democracia no te ha permitido tener gobernantes que no sean unos ladrones, que no regalen las tierras que son de estas comunidades a intereses extranjeros, que no abandonen las necesidades locales, podrían decir estas personas, “bueno probemos entonces con otro modelo, porque la democracia no está resolviendo”, entonces cuando hablamos de defender la democracia si se quiere hacer en serio no puede ser nada más una visión romantizada de la democracia, tenemos que lograr que la democracia le resuelva a la gente que está sufriendo más ese abandono y ese es el reto que tenemos, no solo el Frente Amplio, pero bueno yo puedo hablar por nosotros, para nosotros es un debate interno muy fuerte, muy grande, defendemos a poblaciones aunque a veces esas poblaciones no nos votan y entonces tenemos que hacer un trabajo más intenso, más fuerte, mejorar la comunicación para lograr llegarle a esas poblaciones.

Usted dice que van a llegar entonces con las cartas sobre la mesa, ¿qué proyectos de ley van a impulsar de inmediato?

Creemos que hay que poner sobre la mesa agendas para construir un gran acuerdo nacional en tres temas que le están chimando el zapato a la ciudadanía: la Seguridad, necesitamos hablar en serio de una agenda integral de seguridad, no es sólo aumentar penas de cárcel, ya eso las Asambleas anteriores lo han hecho, casi que todos los días se aprueba un proyecto nuevo que sube las penas de cárcel, pero no basta con eso, tenemos que aprobar una agenda robusta para perseguir al crimen organizado donde más le duele que es en el financiamiento, el lavado de dinero y la penetración del del crimen organizado en las instituciones.

Esto pasa por transparencia, por acceso a la información, por mecanismos eficaces para que las autoridades puedan perseguir al crimen organizado y al mismo tiempo tenemos que hablar de seguridad integral y entonces fortalecer los programas preventivos para evitar que nuestra juventud siga cayendo en las garras del crimen organizado, ese es como un gran tema, hay un paquete de proyectos de ley en ese sentido.

Después está la agenda para rescatar la educación pública, esto es urgente y se necesita construir un gran pacto nacional por la educación, recuperar la inversión pública de educación, atender el rezago de infraestructura, y ahí hay un trabajo mancomunado, Asamblea Legislativa y Poder Ejecutivo, entonces pensamos proponerle al Ejecutivo “dejemos nuestras diferencias de lado, pongámonos de acuerdo sobre una verdadera ruta de la educación” que seguimos esperando la que el obierno actual había ofrecido, pero aquí no hay que descubrir el agua tibia, hay expertos, el Estado de la Educación, el Estado de la Nación, ha planteado como acciones urgentes que se tienen que implementar tanto en el área administrativa como en el área legislativa.

El tema de la seguridad social y de la salud es como otra crisis que tenemos enfrente donde hay que aprobar legislación para que los especialistas no se sigan yendo de la Caja y para lograr darle sostenibilidad al seguro de pensiones y de salud y eso pasa, sí, por pagar la deuda del Estado, pero también porque la seguridad social funcione mejor, es decir, son esos grandes temas país los que queremos poner sobre la mesa y de ahí salen proyectos de ley, pero también acciones de control político para que el Ejecutivo haga su tarea.

¿Cuál cree usted que será el año más crítico del futuro cuatrienio para la Asamblea Legislativa y cuál asumirá usted como jefe de fracción?

Creemos que los primeros dos años, en general por mi experiencia, son los más intensos, porque se viene estrenando un Gobierno nuevo, hay una Asamblea donde muchos son inexpertos y entonces hay una curva de aprendizaje que a otros partidos les toma más tiempo; ya en el segundo año esa curva de aprendizaje se superó, pero todavía, digamos, viene el impulso de las grandes discusiones que quiere impulsar el Gobierno.

Ahora, si quieren impulsar, por ejemplo, cambios en la Constitución, tienen que empezar los máximos en el segundo año para que les dé tiempo de aprobarlos, antes de que inicie la campaña electoral.

Entonces, usualmente, el primer año es delicado porque es un proceso de acomodo, donde hay más propensión a los errores, después el segundo y el tercer año son más intensos porque es cuando los gobiernos presionan más para imponer una agenda, entonces, si es una agenda disruptiva, es ahí donde se multiplican las tensiones y después, terminando el tercer año y el cuarto año, ya el Gobierno empieza a debilitarse en su impulso legislativo y toma fuerza, digamos, la campaña electoral.

Entonces, usualmente, el cuarto año es un año más relajado, si se puede ese concepto en la Asamblea Legislativa; de manera que, por lo menos, lo que hemos decidido o lo que hemos analizado en la Fracción de Frente Amplio es que tenemos que entrar con mucha fuerza en el primer año para marcar la cancha, para dejar claras nuestras posturas y para defender los derechos que la ciudadanía nos ha mandado que defendamos.

Y bueno, después veremos cómo se desenvuelve esto. Ojalá que logremos salir del ciclo de la campaña electoral permanente en la que nos ha metido este Gobierno y que existan momentos de pensar en el país que nos permitan construir acuerdos.

¿Pero entonces no debería ser el diputado con más experiencia quien asuma de entrada esa jefatura?

Esa es una decisión que tiene que tomar la nueva fracción. Yo estoy dispuesto a asumir el reto en cualquiera de esos años. También ya hemos hablado de que vamos a rotar la jefatura de fracción porque es parte de lo que le queremos demostrar a la ciudadanía, que tenemos muchas figuras que pueden liderar. Pero bueno, la fracción que llevamos también tiene otras personas que tienen mucha experiencia, como Edgardo Araya, como María Eugenia Román.

Es una decisión que queremos tomar dando un poquito más de tiempo para que nos conozcamos mejor y veamos muy bien el tipo de liderazgo de cada quien. Eso es importante porque nos permite tener un equipo más cohesionado.

Pero yo, por supuesto, si la fracción considera que en este primer año yo debo asumir ese rol, estoy dispuesto a hacerlo, pero también creo que en los años siguientes tenemos que hacer ese trabajo de formar esas otras figuras para que otras figuras también puedan asumir.

¿Usted cree que, bajo el mando de Laura Fernández, se pueda retomar la cordialidad entre los tres supremos poderes?

A ver, yo tengo esa incógnita, pero tampoco he perdido totalmente la esperanza. Yo creo que la gente es buena hasta que demuestre lo contrario y que hay que dar el beneficio de la duda a las personas. Y bueno, yo he conocido dos Laura Fernández.

La doña Laura que conocí siendo ministra era una persona más razonable, más dialogante, que no comulgaba con el estilo disruptivo, manipulador de Rodrigo Chaves; pero bueno, ese personaje se transformó en la campaña electoral. En la campaña electoral, doña Laura Fernández desarrolló un personaje que se parecía muchísimo a Rodrigo Chaves; probablemente uno podría suponer que eso responde a un cálculo electoral para amalgamar esa base leal a que vea a casi como un mesías.

Entonces está por verse cuál doña Laura vamos a tener ya ejerciendo el cargo, ya cuando se ponga esa banda presidencial encima, si va a seguir siempre esa sombra de Rodrigo Chaves o va a ser una presidencia con criterio propio. Ariel lo decía el otro día, yo también coincido, ojalá que doña Laura se dé la oportunidad de ser ella, de ser doña Laura, y probablemente, si vuelve la doña Laura que conocimos cuando era ministra, vamos a tener más posibilidad de dialogar y de construir acuerdos.

Si se mantiene ese personaje que es el mismo estilo y la misma actitud de Rodrigo Chaves, pues va a ser obviamente mucho más difícil. Ya veremos, ojalá que estos tiempos de reflexión nos traigan buenos augurios.

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