Por BBC News Mundo 5 de junio de 2026, 11:59 AM

Imagina que es como llegar a una cena justo cuando los anfitriones están en medio de una discusión tensa.

Los aficionados al fútbol que viajen a Norteamérica para asistir a la primera Copa del Mundo organizada conjuntamente en el continente se van a encontrar con tres países anfitriones que han vivido un periodo de gran tensión.

El torneo —que se desarrollará a lo largo de una extensa geografía que abarca 16 ciudades anfitrionas y tres países— llega tras un periodo de relaciones conflictivas entre sus organizadores: Estados Unidos, Canadá y México.

Los problemas subyacentes se sentían lejanos cuando los líderes de estos países se reunieron en Washington DC el pasado diciembre para el sorteo y posaron para una selfie con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Sin embargo, unir fuerzas para organizar un torneo completo de 39 días será, probablemente, una historia muy distinta.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha manifestado sin ningún pudor que su país es la potencia dominante del continente.

Esto implica que las tensiones, muy reales, entre las tres naciones en temas como el comercio, la inmigración y el narcotráfico —asuntos que han permanecido latentes desde que Trump asumió el cargo— podrían volver a salir a la superficie.

Por otro lado, si las cosas se hacen bien, la Copa del Mundo podría forjar lazos más estrechos entre este trío de naciones.

Gianni Infantino se toma una selfie con Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney.
Getty Images
Los tres posaron para una selfie con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante el sorteo del torneo en diciembre.

Tensiones por el comercio, el turismo... y Trump

México y Canadá, los principales socios comerciales de EE.UU., no habrán olvidado que figuraron entre los primeros países a los que Trump les apuntó con sus aranceles.

Canadá —país que también se vio indignado por los reiterados comentarios de Trump sobre convertirlo en el "estado 51" de EE.UU.— respondió con sus propias contramedidas.

Las provincias retiraron de sus estanterías las bebidas alcohólicas estadounidenses y los canadienses redujeron significativamente sus viajes hacia el sur, lo cual, a su vez, irritó a EE.UU.

Los problemas que tanto Canadá como México mantienen con EE.UU. han repercutido también en la relación entre ambos países, sugiere Carlo Dade, director de política internacional de la Universidad de Calgary.

Muchos acusaron a Canadá de dejar a México en la estacada —o de "tirarlo debajo del bus"— en vísperas del segundo mandato de Trump, dado que funcionarios canadienses y estadounidenses decían que México estaba sirviendo como una "puerta trasera" en América del Norte para la inversión china.

"Fue francamente irrespetuoso", comenta Dade.

El premier canadiense, Mark Carney; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Getty Images

Esto significa que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, se ha visto también en la situación de tener que recomponer las relaciones con México, al tiempo que intenta diversificar su comercio para reducir la dependencia de EE.UU.

Tres es multitud

Nunca antes una Copa del Mundo se había celebrado en tres países simultáneamente.

Y, como el torneo de 2026 abarca un continente, tendrán que intervenir una amplia gama de autoridades diferentes.

Con los aficionados desplazándose entre las tres naciones para asistir a los partidos, el endurecimiento de las medidas de control migratorio por parte de EE.UU. podría generar complicaciones logísticas y exacerbar unos ánimos ya de por sí crispados.

Asimismo, las preocupaciones de seguridad de EE.UU. —intensificadas a causa del conflicto bélico en curso con Irán— podrían añadir nuevas capas de frustración y aumentar la probabilidad de que incidentes aparentemente inofensivos escalen de manera inesperada.

Carney, Trump y Sheinbaum están detrás del escenario durante el evento de la FIFA que se ofició en diciembre. Carney está hablando mientras Trump y Sheinbaum lo miran con atención.
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"Ser coanfitriones de estos eventos deportivos mundiales no es necesariamente una receta para una relación idílica entre los anfitriones", señala Lindsay Sarah Krasnoff, autora y profesora clínica adjunta de deporte global en la Universidad de Nueva York.

Krasnoff señala que, si bien la Copa Mundial Femenina de 2023 —organizada por Nueva Zelanda y Australia— resultó ser un balance netamente positivo, el torneo masculino conjunto de 2002 entre Japón y Corea del Sur tuvo un resultado "agridulce" para dos naciones con una historia larga y compleja.

"No repercutió negativamente en la relación bilateral, pero históricamente se percibe, en cierto modo, como un empate", añade.

La propia FIFA ha manifestado grandes esperanzas respecto a este modelo, declarando: "Es un momento en el que tres países y todo un continente dicen al unísono: 'Estamos unidos como uno solo para dar la bienvenida al mundo y ofrecer la Copa Mundial de la FIFA más grande, mejor y más inclusiva de la historia'".

Una calle en Houston, Texas en la que se está instalando una zona para que fanáticos del fútbol puedan disfrutar los partidos. Hay ds trabajadores instalando unas mesas y detrás de ellos se ve una inmensa bota texana de adorno que está instalada en la mitad de la calle
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A pesar de ser un impulso al turismo, el Mundial se enfrentará a restricciones migratorias en EE.UU.

¿Poniendo parches?

Es posible que el líder de cada nación quiera usar el torneo no solo para demostrar que puede mantener una buena relación con sus vecinos, sino también para darles una lección a aquellos que los critican en cuestiones internas.

Esto es, sin duda, cierto en el caso de México, donde ha imperado cierto pesimismo en torno a la coorganización del evento.

Han surgido interrogantes persistentes sobre la preparación del principal aeropuerto de la capital, su saturado sistema de transporte público y el renovado Estadio Azteca.

Por no mencionar la presencia de miembros de carteles en las calles hace unos meses, en una manifestación de violencia breve pero generalizada.

Y ahora, el principal sindicato de maestros mantiene una huelga a nivel nacional en protesta por las pensiones y las condiciones laborales, acompañada de manifestaciones masivas que amenazan con bloquear las principales vías de acceso a los partidos.

Su lema es: "Sin solución (a sus demandas), no habrá saque inicial".

La presidenta de México Claudia Sheinbaum sostiene la Copa Mundial de fútbol
Getty Images

Sin embargo, a pesar de todos los desafíos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ha mantenido resueltamente optimista.

"Es momento de presenciar el mejor fútbol del mundo y de compartir con todos quiénes somos: no solo un país de inmenso patrimonio cultural, sino de un pueblo empoderado", afirmó el año pasado.

Sería un error ocultar las grietas o maquillar los problemas que México ha enfrentado en la antesala del inicio del torneo, sostiene el periodista deportivo mexicano Rafael Puente.

"Realmente espero que los aficionados muestren paciencia y buen comportamiento ante algunos de estos problemas que no podemos ocultar", añade Puente.

"Lo único que podemos esperar es la emoción, la ilusión y la expectativa que el pueblo mexicano ha demostrado en el pasado, particularmente en torno a la participación de la selección nacional".

Un trío fija sus objetivos más allá del torneo

Los analistas sugieren que los tres países vecinos podrían lograr otros avances significativos si logran gestionar adecuadamente la situación durante el próximo mes.

El trío se encuentra inmerso en un complejo proceso de revisión de un histórico acuerdo de libre comercio de América del Norte, conocido como T-MEC.

Esta revisión ha sembrado la incertidumbre sobre una alianza comercial que ha estado vigente, de una u otra forma, desde 1994.

México ha iniciado conversaciones formales con EE.UU., algo que Canadá aún no ha hecho.

Canadá —que busca estrechar sus lazos comerciales con China— y México —que ha incrementado los aranceles a dicho país asiático— también están tomando rumbos divergentes con respecto a la "elevación de la importancia de Pekín como consideración primordial" por parte de la administración Trump, señala Dade, de la Universidad de Calgary.

Trump, Sheinbaum y Carney en el escenario del evento de la Fifa de diciembre
Getty Images

Sin embargo, la Copa del Mundo ofrece una oportunidad para la diplomacia, tal como vimos cuando Trump, Carney y Sheinbaum se mostraron sonrientes y unidos durante el sorteo del torneo en diciembre.

"Siempre que se reúne a los líderes, suele ser algo positivo", comenta Dade.

Por su parte, Trump —quien habitualmente alardea de que su nación es la más "candente" del mundo— percibe claramente la Copa del Mundo como una oportunidad para que EE.UU. brille bajo los reflectores de la escena mundial.

Su afán por acaparar el protagonismo —ya sea asistiendo a los eventos o lanzando publicaciones en Truth Social— podría generar resentimiento entre los dos países vecinos de EE.UU. y, en última instancia, dañar las relaciones norteamericanas a largo plazo.

Por otro lado, tiene un gran interés personal en el éxito del torneo, por lo que podría esforzarse especialmente para evitar el tipo de incidentes diplomáticos que empañarían el desarrollo del evento.

El fútbol es un juego caprichoso, como dice el cliché.

Y al igual que el deporte en sí resulta impredecible, es imposible saber qué rumbo tomará este nuevo experimento de organización tripartita.

"Desde el primer momento, estaba claro que iba a ser algo muy complicado y complejo", dice Krasnoff, "incluso desde que se adjudicó la candidatura inicialmente".

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BBC

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