Por Mariela Montero Salazar 18 de febrero de 2026, 15:30 PM

El dólar sigue cayendo y alcanzando niveles que no se veían desde hace 20 años en Costa Rica. De los ¢696 en junio de 2022, descendió a menos de ¢500 durante 2025 y 2026. A finales de noviembre de 2025, llegó a ¢492,48, su punto más bajo desde 2008.

Entre el 1.º de enero y el 25 de noviembre de 2025, el dólar bajó un 2,5%, y la caída se aceleró a finales de noviembre y la primera semana de diciembre. En total, entre enero y el 7 de diciembre, el colón se apreció 4,1% frente al dólar, según datos del Observatorio Económico de la UNA.

Pero no se detuvo ahí. Para la sesión de Monex del viernes 12 de diciembre, el dólar tocó ¢481,78, y este miércoles 18 de enero, los precios de referencia del Banco Central están en ¢479,14 para la compra y ¢484,62 de venta, cifras que no se registraban desde hace dos décadas.


Pero, ¿por qué sigue bajando? Según el economista Gerardo Corrales, en medio de esta tendencia a la baja, los movimientos recientes se explican en parte por cómo el Gobierno financia su gasto.

“Se decidió emitir 2.000 millones de euros que deben convertirse a dólares y luego a colones, aumentando el exceso de dólares en el Monex”, explica.

Esta estrategia beneficia al Gobierno, pero, según Corrales, afecta la competitividad del país: perjudica a empresas, turismo, inversión extranjera y productores locales, mientras favorece a exportadores y fomenta que algunas personas asuman riesgos cambiarios.

Por su parte, el economista Melvin Garita señala que la caída también se debe a la entrada de dólares por exportaciones de servicios y capital extranjero, especialmente de zonas francas. 

“Habíamos advertido que este trimestre iba a ser de mucha abundancia en dólares, sobre todo por la temporada turística y por las condiciones del mercado internacional”, agregó, por su parte, el economista de la Universidad Nacional, Leiner Vargas.

Según Vargas, la estabilidad política tras los resultados electorales en primera ronda también contribuye: “Ya empieza a generar confianza en los empresarios y a consolidar decisiones previstas”, explica.

Ahora, ante estos comportamientos, la pregunta es: ¿debemos esperar que el dólar siga bajando?

Corrales asegura que, mientras los precios del petróleo se mantengan bajos, la política de financiamiento del Gobierno continúe y el Banco Central tenga reservas suficientes, la tendencia a la baja del dólar se mantendrá.

Garita agrega que, aunque el dólar podría apreciarse un poco, el margen es cada vez más estrecho.


“No creo que el dólar baje mucho más allá de los ¢470, porque el sector productivo es muy sensible y el Banco Central no puede frenar completamente la tendencia solo con compras de dólares” , añadió Vargas.

Según el economista de la UNA, para el segundo trimestre, cuando los dólares del turismo se normalicen, el mercado podría estabilizarse y regresar poco a poco a la tendencia de ¢500 ± 10-15 colones.

“Estamos teniendo una oferta de dólares que supera lo que el mercado demanda. Con estas condiciones, la tendencia a la baja del tipo de cambio es bastante normal y natural”, dice el economista de la UNA.

Y sobre la posibilidad de un aumento abrupto, Corrales es claro: “Esto no es probable mientras el petróleo se mantenga barato y el Banco Central cuente con 18.000 millones de dólares en reservas, suficientes para intervenir ante cualquier movimiento abrupto del colón”.

Garita agrega: “Para que el dólar suba de forma abrupta, tendría que cambiar alguno de los factores actuales: menor entrada de divisas por turismo o exportaciones, un aumento del precio del petróleo o un choque externo en los mercados internacionales. Ese escenario, por ahora, no se ve”.

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