País opta por rellenos mientras otros convierten basura en electricidad: vea cómo lo hacen
Costa Rica se queda sin espacio para procesar millones de kilos de basura y urge de buscar alternativas sostenibles.
En Costa Rica, los rellenos sanitarios siguen siendo la opción para procesar los 4 millones de kilos de basura que se producen todos los días.
Sin embargo, en estos parques ambientales se agota aceleradamente el espacio y para las autoridades es urgente buscar alternativas.
Vecinos de los rellenos como el del Huazo, ubicado en Aserrí, reclaman las condiciones en las que viven por la cercanía del terreno donde se procesa la basura de la mayor parte del país (ver video adjunto de Telenoticias).
"La tecnología que está aplicada es para enterrar basura, y esta marca que nos quedó a nosotros va a estar por mucho tiempo: vamos a ser el basurero del Huazo siempre", dijo Gilber Hernández.
¿Qué hacen otros países?
En China, los vertederos dejaron de ser una opción desde la década de los 80, luego de que empezaran a percibir los mismos síntomas que actualmente tiene nuestro país: se quedaron sin espacios.
Desde entonces, migró hacia plantas de tratamiento. Y ahora cuentan con tecnologías modernas, donde incineran la basura y los gases son convertidos en electricidad.
El gigante asiático cuenta con 100 plantas de incineración y cada una de ellas procesa 5 mil toneladas de desechos. Es decir, nuestro país solo necesitaría una de esas para gestionar toda la basura que producimos por día.
Los chinos también aprovechan las cenizas producidas por la incineración y las transforman en materiales para bloques de concreto y asfalto para la construcción de carreteras.
Procesamiento en el país
Ebi, la empresa a cargo del relleno sanitario del Huazo, donde gestionan 2.800 toneladas de basura todos los días, asegura que realiza el tratamiento de los desechos apegados a toda la normativa del Ministerio de Salud.
"Actualmente, la disposición de residuos se lleva a cabo conforme a los lineamientos técnicos y ambientales establecidos, manteniendo activos de forma permanente los mecanismos de control para minimizar la generación de olores. Entre estas medidas se incluye la aplicación diaria de coberturas y la gestión operativa adecuada de los frentes de trabajo.
"Adicionalmente, la empresa mantiene una coordinación constante con el Ministerio de Salud, facilitando inspecciones periódicas para verificar el cumplimiento de las medidas operativas y ambientales correspondientes", afirman.

