Sicarios de Tony Peña Russell firman sus crímenes “borrando cara” de víctimas a balazos
Este modo de actuar coincide con el asesinato de un hombre frente a una guardería en Limón.
Los sicarios del grupo de Tony Peña Russell, asentado en Limón, firman sus crímenes “borrando la cara” de las víctimas a balazos. Así lo asegura el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que ahora realiza pesquisas para determinar el móvil y a los responsables de asesinar a un hombre frente a una guardería de Limón, este miércoles, con una forma de operar muy similar.
Según el reporte policial, la víctima, identificada con el apellido Rodríguez, de 47 años y de nacionalidad nicaragüense, recibió múltiples disparos en la cabeza. Eso, además de provocarle la muerte en el lugar, le generó lesiones de importancia en el rostro (ver nota adjunta de Telenoticias).
“De acuerdo con nuestras informaciones confidenciales, este sujeto (Tony Peña) generaba instrucciones para que le borraran la cara a balazos a las víctimas, como para dejar un mensaje y que supieran que fueron ellos los que borraban las caras a balazos. Es una huella de violencia, una huella dolorosa para muchas familias limonenses. Un tipo muy temido, muy violento, que fue acaparando y luchando contra otros grupos acá”, detalló Michael Soto, subdirector a. i. del OIJ.
De hecho, la Policía Judicial lo califica como una de las estructuras más violentas en la historia de la provincia.
Expertos en la materia aseguran que la excesiva violencia o el ensañamiento contra las víctimas es una especie de firma para sembrar temor entre los rivales; por ejemplo, los grupos que mutilan cuerpos o queman a sus víctimas. Todo esto es “aprendido” de carteles extranjeros.
“Están diciendo: ‘Estamos aquí’, o sea, están marcando territorio. Eso se ha visto en el Cartel de los Z, en México, o incluso en el Cartel Jalisco Nueva Generación con sus narcomantas, que las dejan cerca de ciertos cuerpos con las iniciales de su grupo criminal”, explicó Julio Córdoba, psicólogo forense.
“Estas formas o manifestaciones sumamente extremas de violencia son el pan de cada día en Costa Rica. Hoy por hoy, el asesino, independientemente de las razones que le motiven para matar, ya no se conforma con solo quitarle la vida a otro individuo. Ahora busca otras formas, métodos, modus operandi para también generar más impacto, inclusive a nivel social, posterior al asesinato. Uno de estos ejemplos es intentar quemar, calcinar a una persona, estando viva o muerta”, agregó el criminólogo Erick Villalba.
Al homicidio de Limón, frente a un centro donde había menores de edad, sobrevivió una niña que estaba en el mismo vehículo que el objetivo del ataque. El caso fue atendido por el Patronato Nacional de la Infancia.