Entre versos y generaciones: la pasión por la poesía une a una abuela y su nieta
Mientras una continúa construyendo una trayectoria literaria, la otra da sus primeros pasos con la ilusión de quien descubre el poder de la imaginación.
La literatura encontró en Ester Albán una voz que floreció con el paso de los años. Aunque comenzó a escribir poesía a los 40 años, fue suficiente descubrir el poder de las palabras para convertir la escritura en una de sus mayores pasiones. Hoy, esta autora nacional cuenta con un libro publicado, La sombra encendida, una obra que reúne una colección de poemas nacidos de sus experiencias, reflexiones y sensibilidad ante el mundo que la rodea.
Su acercamiento a la poesía no se limitó únicamente a la escritura. Con el tiempo comenzó a participar en talleres literarios que le permitieron desarrollar su talento y profundizar en el arte de expresar emociones e ideas a través de los versos. Fue en ese proceso donde comprendió que la poesía no era solo un pasatiempo, sino una vocación que la acompañaría en cada etapa de su vida (ver video adjunto).
Actualmente, Ester tiene dos nuevos libros listos para publicar, proyectos que reflejan su constante compromiso con la creación literaria. Entre los temas que más inspiran su obra destaca la necesidad de dar voz y espacio a las mujeres, tanto en la sociedad como dentro de la poesía, utilizando sus escritos como una herramienta para visibilizar experiencias, luchas y perspectivas femeninas.
Pero la historia de Ester no termina en sus propios libros. Su amor por las letras ha encontrado continuidad en una nueva generación. Su nieta, Valentina Gamboa, de apenas 10 años, ya comienza a recorrer un camino similar. A su corta edad escribe poesía y además desarrolla su creatividad ilustrando libros, demostrando una sensibilidad artística que sorprende y emociona a quienes la rodean.
Entre cuadernos, poemas e ilustraciones, abuela y nieta comparten mucho más que un vínculo familiar. Comparten una pasión que trasciende generaciones y que encuentra en el arte una forma de conectar sus mundos. Mientras una continúa construyendo una trayectoria literaria, la otra da sus primeros pasos con la ilusión de quien descubre el poder de la imaginación.
La historia de Ester y Valentina es un ejemplo de cómo la creatividad puede heredarse, cultivarse y transformarse en un legado. En sus manos, la poesía no solo se escribe; también se convierte en un puente entre generaciones de mujeres que encuentran en las palabras una forma de hacerse escuchar y abrirse camino en el mundo.

