Esta ingeniera química cambió los laboratorios por un atelier de perfumes personalizados
Thamara Picado usó su formación científica para crear Shanna, el único atelier del país donde cada perfume se diseña desde cero para cada persona.
Un aroma puede despertar recuerdos, emociones y hasta transportar a una persona a momentos especiales de su vida. Precisamente esa conexión entre los sentidos y la memoria es la que impulsa el trabajo de Thamara Picado, una emprendedora costarricense que transformó su pasión y conocimiento en un proyecto pionero en el país.
Thamara es reconocida como la primera perfumista de Costa Rica. Encontró en la química y en los aromas la combinación perfecta para desarrollar perfumes completamente personalizados. Su formación como ingeniera química le ha permitido dominar cada etapa del proceso de creación, elaborando fragancias desde cero y adaptándolas a los gustos, la personalidad y las preferencias de cada cliente. Su objetivo va más allá de vender un perfume: construir una experiencia única y emocional para quienes visitan su atelier.
Su emprendimiento lleva por nombre Shanna, un espacio diseñado para que las personas vivan una verdadera experiencia olfativa. Desde el momento en que ingresan, los clientes son guiados a través de distintos aromas, notas y sensaciones que despiertan recuerdos y emociones profundas. Cada fragancia se convierte en una creación exclusiva, pensada para representar la esencia de quien la utiliza.
Hoy, Shanna representa un emprendimiento exitoso y el sueño de una mujer que decidió seguir su pasión y convertir los aromas en experiencias inolvidables.
Para conocer de cerca la historia de Thamara y descubrir cómo se crea un perfume personalizado desde cero, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

