Este adulto mayor baila con dos maniquíes y llena de alegría cada comunidad que visita
Heriberto Moya, conocido como Beto el Bailarín, recorre comunidades llevando un espectáculo que mezcla humor, ritmo y mucha energía.
En Peñas Blancas de Cachí, hay un espectáculo que no necesita escenario ni reflectores para hacerse notar. Basta con que aparezca Heriberto Moya, conocido como Beto el bailarín, para que el ambiente cambie.
Tiene 78 años, pero su energía no responde a ese número. Se mueve con soltura, con una naturalidad que parece ignorar el paso del tiempo, y convierte cada espacio en una invitación a mirar, a reír y a participar.
Sobre su cuerpo carga una estructura que él mismo diseñó. Está hecha con piezas de madera sujetas a los hombros, la cadera y los pies. En los extremos colocó dos maniquíes, uno al frente y otro atrás, a los que bautizó como Ritmo y Sabor. Cuando empieza a moverse, la ilusión es inmediata.
No es uno el que baila. Son tres.
El efecto es tan llamativo como inesperado. Cada paso multiplica el movimiento, cada giro suma una nueva capa de humor y creatividad. El resultado es un espectáculo que no busca perfección técnica, sino conexión con quienes lo observan.
Y lo consigue.
Beto recorre comunidades, centros diurnos, fiestas y actividades donde su presencia se convierte en un punto alto de la jornada. Su propuesta no responde a grandes producciones, sino a una idea sencilla sostenida por constancia, ingenio y ganas de compartir.
“A mí me gusta mucho todo esto de hacer feliz a la gente, por eso llevo mi alegría y mi show a donde la gente me invite”, aseguró.
Detrás de esa frase hay una rutina exigente. La estructura pesa, el movimiento es constante y cada presentación implica un esfuerzo físico considerable. Sin embargo, él lo asume como parte del camino que eligió.
“Es cansado hacer este esfuerzo, pero ser agricultor me ha dado fuerza para poder desarrollar esta faceta”.
En ese equilibrio entre trabajo y expresión, Beto encontró una forma de vida.
No se trata únicamente de bailar. Se trata de provocar una reacción, de romper la monotonía, de recordarle a quienes lo ven que la alegría también puede construirse.
Si desea conocer más sobre su historia y ver cómo funciona este particular espectáculo, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.

