La increíble vida de doña Mireya, la bisabuela que rompe estereotipos con el deporte
Fue pionera del fútbol femenino y hoy, a los 73, practica múltiples disciplinas, sonríe con cada reto y asegura que las ganas de vivir pesan más que la edad.
Si alguien cree que la edad es un límite, es porque no conoce a doña Mireya Villegas, una bisabuela de 73 años que podría ser la más deportista de Costa Rica.
La conocimos en Belén, cuando pasó a toda velocidad en su bicicleta rumbo a una de sus clases. Con una sonrisa nos saludó y dijo que iba camino a jugar voleibol, antes de su práctica de natación.
Siempre alegre y llena de energía, su pasión por el deporte nació en la niñez, entre las clases de educación física y los partidos improvisados en el barrio. Aunque recuerda que sus padres no siempre la dejaban practicar algunos deportes por considerarlos “para hombres”, nada logró detenerla.
Con el tiempo se convirtió en una de las pioneras del fútbol femenino en Costa Rica. Jugó hasta los 43 años y, tras retirarse, siguió vinculada al deporte al administrar un equipo junto a su hijo.
Fue entonces cuando decidió probar todo lo que nunca había practicado: aprendió a nadar, se metió a clases de baloncesto, voleibol y empezó a andar en bicicleta. Desde entonces, no ha parado.
Hoy, reparte sus días entre ciclismo, natación, voleibol y juegos con su bisnieto de 4 años, con quien comparte risas y aventuras. “Ni la edad ni las excusas pesan más que las ganas de vivir”, dice mientras se acomoda el casco antes de pedalear de nuevo.
Doña Mireya es un ejemplo de salud, alegría y resiliencia. Una bisabuela que inspira a todas las generaciones a mantenerse activas y a demostrar que la juventud también es una actitud.
Conózcala de cerca en el reportaje completo que está en la portada del artículo.